25 de mayo de 2010

ALMACENARTE II

El 31 de enero se concretó la segunda jornada de arte juvenil en las instalaciones de la Secretaría de Cultura. Las viejas paredes del Almacén de Ramos Generales se llenaron de vida y música que tuvo una vez más a los chicos como protagonistas.

Ritmos diversos y distintos instrumentos se sucedieron a lo largo de las casi dos horas de espectáculo.

En primer término, cuatro jóvenes estudiantes de música del grupo Niños en armonía: Diana Biagetti, Macarena Cervo e Iván Santillán en violín, e Iván Cervo en cello interpretaron piezas del repertorio clásico y tradicional.

A continuación, el más pequeño de los artistas que se presentaron en esta jornada, Fabricio Martínez, tocó el cello acompañado en guitarra por su papá.

En el cierre del primer bloque Agustín Monzón llenó de malambo el escenario y debutó en el bombo acompañado por su abuelo, un amigo de la casa que ya nos ha visitado en varias ocasiones: Rubén Monzón.

La segunda parte comenzó con el dúo de guitarras a cargo del Chino y Yoni (así quieren que se los nombre) quienes acompañados en canto por Alan interpretaron varios temas de rock internacional.

Gala Inga Suárez nos permitió disfrutar de su talento en el teclado pero esta vez con un extra destacable: una de las piezas que tocó era de su autoría.

El cierre del espectáculo estuvo a cargo del trío conformado por María y Ernesto Castro en guitarra y Adriel Lungo en bombo quienes interpretaron varios temas de nuestro folclore.

Nuestra sincera felicitación para los jóvenes artistas por su participación, sabemos que cada uno de los temas que ejecutaron significaron horas de ensayo y arduo trabajo.

Esperamos que la tercera edición de Almacenarte cuente con nuevos participantes que se sumen al grupo.

En esta ocasión hubo dos modificaciones respecto de la primera presentación en septiembre de 2009: no pudimos exhibir trabajos de plástica porque debido a las obras que se llevan a cabo en la Secretaría las condiciones edilicias no resultaban apropiadas, y en segundo lugar contamos con la presencia de dos adultos que se sumaron al espectáculo para acompañar a sus respectivos familiares. Ese papá y ese abuelo los acercaron al arte musical mostrándoles el camino con su propio ejemplo, y hoy se suben al escenario para acompañarlos; si bien era una jornada de arte juvenil no han hecho sino poner de manifiesto que el arte une eliminando fronteras de tiempo y espacio; ese día jóvenes del siglo XXI hicieron palpitar al público con la música compuesta hace varios siglos en la vieja Europa, y padre e hijo, abuelo y nieto además de compartir afectos compartieron su amor por la música.

A todos ellos nuevamente felicitaciones y muchas gracias, no lo decimos como dueños de casa porque esta secretaría es de todos, sino por habernos permitido disfrutar de su talento.